MI NOMBRE ES ELENA, pero por mí no hubo una guerra, simplemente tengo una guerra entre mi vida y esta vida que no me convence. Desde pequeña siempre me ha interesado la magia de la palabra, y precismente me topé con la poesía para expresarme con el corazón y jugar a mi antojo con todo lo que quiera decir.
Soy rebelde, inconformista y admiro a la gente llana y que me mira de frente.
Vivo como la mayoría, pero me gusta estrujar el tiempo al máximo y vivir el día como si mañana no existiera.